viernes, 22 de octubre de 2010

Decir las cosas tal como son

Ustedes, cuantas veces, ya sintieron la ganas de decir la verdad. Seguramente varias veces al día. Y cuantas veces ya sintieron miedo. También varias veces al día. Qué les impide hablar con franqueza, pero esta franqueza que sale del corazón.
Cuando la palabra está por salir, empieza la lucha de intereses y de negociaciones, de cuantas palabras tienen que salir, la manera, la forma, la intensidad, y si al expresar, que efecto va a tener, que puedes ganar que puedes perder. Y en esta medición la palabra verdadera, auténtica, se va diluyéndose hasta salir un soplo de lo que fue la verdadera palabra. Lo que queda es simplemente la máscara de aquella expresión y se desvanece, y se pierde el valor de decírsela.
Reaprender a decir las cosas tal como son, es un ejercicio diario con la familia, amigos, grupos casuales, laborales, que cuando se está presente a este aprendizaje, se empieza a experimentar nuevas realidades, nuevas sensaciones, y el entorno también va cambiando y uno se va volviendo más éticamente, dignamente humano.